La mediación es una alternativa para resolver conflictos de forma dialogada, voluntaria y consensuada, sin necesidad de dejar la decisión exclusivamente en manos de un juez u otro tercero.
A través de este proceso, las personas implicadas en un conflicto pueden participar de manera activa en la búsqueda de una solución, alcanzando acuerdos aceptados por ambas partes.
La mediación no supone renunciar al derecho a acudir a los tribunales. Si el proceso no resulta exitoso, las partes pueden continuar accediendo a la vía judicial si así lo desean.
Se trata de un procedimiento relativamente sencillo en el que la persona mediadora ofrece a las partes la oportunidad de resolver sus diferencias de una forma aceptada por ambas.
A diferencia de un juicio, donde normalmente una parte gana y otra pierde, la mediación busca que ambas partes puedan alcanzar un acuerdo satisfactorio y equilibrado.
El mediador es la persona que ayuda a las partes a encontrar una solución dialogada, voluntaria y ajustada a sus intereses.
En un proceso de mediación privado, una de las primeras decisiones de las partes consiste en determinar quién actuará como mediador. Para ello, es importante contar con un profesional con experiencia y formación adecuada.
Casi todos los conflictos pueden someterse a un proceso de mediación, siempre que las partes estén dispuestas a dialogar y buscar un acuerdo.
La mediación puede aplicarse, entre otros, en asuntos civiles, mercantiles, familiares o en conflictos derivados de relaciones personales, profesionales o patrimoniales.
La mediación ofrece distintas ventajas frente a otros procedimientos de resolución de conflictos:
Si necesitas información sobre un proceso de mediación o quieres consultar si tu asunto puede tratarse mediante esta vía, puedes contactar con García Sánchez Procuradora.